Si por ley se pretende quitar la nacionalidad a los naturalizados dedicados al narcotráfico, ¿por qué no hacer lo mismo con los nacidos en el país cuando ambos participan de la misma actividad delictiva?

Pedro Rafael Gutiérrez Doña

Siempre he creído que ser costarricense por naturalización, tiene mayor mérito que ser costarricense por nacimiento y digo esto sin el afán de crear falsas expectativas, ni soplar brasas para encender nacionalismos extremos.

Las razones son obvias; para ser costarricense por nacimiento basta el hecho de nacer en el país de padres costarricenses o también de padres extranjeros, a esto los romanos lo llamaron el ius solis.  Además, ser hij@ de padre y madre costarricense nacido en el extranjero y debidamente inscrito en la representación diplomática.

 A los nacidos en Costa Rica –por obvias razones- no se les pide consentimiento para ser costarricense, la nacionalidad es básicamente impuesta, mientras que a los naturalizados se origina de una decisión personal y en el uso pleno de sus facultades. 

Una reserva de la ley señala que si los padres se oponen a la nacionalidad de su hij@, este podrá decidir por su voluntad al cumplir la mayoría de edad, o sea a los 18 años. 

En el caso de ser costarricense por naturalización, hay que cumplir una serie de requisitos legales de los que están exentos los costarricenses por nacimiento. Estos son, entre otros, renunciar a la ciudadanía anterior por propia voluntad, presentar declaración jurada de dos testigos nacionales, demostrar buena conducta y no tener antecedentes penales, demostrar que tiene medios económicos de subsistencia, realizar una prueba de geografía, historia y conocimiento del idioma español y haber sido legalmente residente en el país, por un período no menor de 5 años.

Traigo esto a colación, ante el pretendido proyecto de ley que don Rodrigo Arias Sánchez, presidente de la Asamblea Legislativa, presentará ante este poder para quitarle la nacionalidad a todo costarricense naturalizado que tenga procesos legales por narcotráfico y lavado de dinero.   

En mi opinión, ser costarricense es un hecho; independientemente si nació o se naturalizó y por ello, no debe haber ninguna diferencia en el trato legal según el Art. 19 de la Constitución Política, en el ejercicio a todos los derechos que gozan los nacidos en el país.

Muchas actividades y puestos de trabajo tienen como requisito el ser costarricense por nacimiento, situación que a mi parecer es discriminatoria y excluyente desde el principio de derecho que todos somos iguales ante la ley. ¿Porqué un costarricense naturalizado no puede aspirar a ser presidente de la República o un funcionario de la policía o del Organismo de Investigación Judicial, entre otros muchos cargos?

Cuando se nos consulta la nacionalidad en el extranjero o en puestos fronterizos, no decimos que somos ‘costarricenses por nacimiento’, tampoco decimos que somos ‘costarricenses por naturalización… somos costarricenses sin importar la manera que hayamos adquirido la nacionalidad.

No podemos ignorar que muchos costarricenses naturalizados (unos 65.000 aproximadamente según el TSE) se han dedicado a delinquir mediante el narcotráfico, pero éstos son minoría, (unos 32 según el Ministro de Seguridad, Mario Zamora) sabiendo que el grueso de personas dedicadas a este ilícito son los costarricenses por nacimiento. 

Si por ley se pretende quitar la nacionalidad a los naturalizados dedicados al narcotráfico, ¿por qué no hacer lo mismo con los nacidos en el país cuando ambos participan de la misma actividad delictiva?

Lo que es justo para unos, es justo para todos, y desde ese punto de vista el señor Arias se sale del principio de que las leyes se aplican igual para todos. Ahora bien, si lo que el señor Rodrigo Arias pretende es hacer una ley punitiva y no reincidente, deberá aplicarse de manera pareja.

El narcotráfico visto desde cualquier ángulo ha venido a socavar las sociedades enteras donde ha metido sus tentáculos. Ninguna nación en el orbe se ha visto exenta de los resultados mortales que esta actividad lleva en su esencia, disparando los índices de criminalidad y homicidios.

Habrá que leer la letra pequeña de dicho proyecto. No dudamos de que el señor Arias tiene como fin paliar, en la medida de lo posible, el grave daño que el narcotráfico le produce al país. Eso sí, lo mejor sería que eso se haga partiendo el ayote en partes iguales.

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Pedro Rafael Gutiérrez Doña es periodista.